Clase media,
medio rica,
medio culta.
Entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande.
Desde el medio mira medio mal
a los negritos,
a los ricos,
a los sabios,
a los locos,
a los pobres.
Si escucha a un Hitler
medio le gusta,
y si habla un Che
medio también.
En el medio de la nada
medio duda.
Como todo le atrae (a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola;
entonces medio llega a importar
a los que mandan (medio en las sombras).
A veces, solo a veces, se dá cuenta (medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina.
Así, medio rabiosa,
se lamenta (a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio.
Mario Benedetti
14 de septiembre 1920 - 17 de mayo 2009
Viviendo en contra del tiempo
martes, 19 de mayo de 2009
martes, 3 de marzo de 2009
ESCUCHAR
Shakespeare, en “Macbeth” escribió: “Dale a la aflicción
palabras, que la pena que no habla susurra al afligido corazón y precipita su quebranto”.
Un niño que no logra comunicarse con sus padres para evidenciarles su necesidad de amor, podrá utilizar, sin darse cuenta, el recurso de enfermarse con frecuencia. Y si tiene éxito en ello, podrá hacerlo gravemente y hasta morir. Una de las fantasías universales en la infancia es imaginar su propia muerte y el efecto que ella provocaría en los seres queridos.
*
Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos inmensos ratones que daban saltos formidables. Llamaron a un nativo y lo interrogaron mediante señas.
Escucharon bien y como el indio respondiera "Kan Ghu Ru", adoptaron el vocablo inglés "kangaroo" (canguro).
Los lingüistas determinaron tiempo después que el nativo había querido decir "no le entiendo".
*
“Erase una vez una débil anciana cuyo esposo había fallecido dejándola sola, así que su hijo, su nuera y su nieta la llevaron a vivir con ellos.
Día tras día la vista de la anciana se enturbiaba y su oído empeoraba, y a veces, durante las comidas, las manos le temblaban tanto que se le caían las lentejas de la cuchara y la sopa del tazón.
El hijo y su esposa se molestaban porque ensuciaba los manteles hasta que un día, cuando la anciana volcó un vaso de leche, se hartaron y decidieron terminar con esa situación.
Instalaron una mesita en el rincón cercano al armario de las escobas y hacían comer a la anciana allí. Ella se sentaba a solas, mirando a los demás con ojos humedecidos por las lágrimas. A veces le hablaban mientras comían, pero habitualmente era para regañarla por haber dejado caer un cuenco o un tenedor.
Una noche, antes de la cena, la pequeña jugaba en el suelo con sus bloques, y el padre le preguntó qué estaba construyendo.
-Estoy construyendo una mesita para mamá y para ti –dijo ella sonriendo- para que coman a solas en el rincón cuando yo sea mayor.
Sus padres se miraron por unos instantes. Esa noche devolvieron a la anciana su sitio en la mesa grande” (Hermanos Grimm).
La niña “escuchó” a la anciana. ¿Vos escuchás a tus viejos?.
Extractos de El Prójimo-Pacho O´donnell
palabras, que la pena que no habla susurra al afligido corazón y precipita su quebranto”.
Un niño que no logra comunicarse con sus padres para evidenciarles su necesidad de amor, podrá utilizar, sin darse cuenta, el recurso de enfermarse con frecuencia. Y si tiene éxito en ello, podrá hacerlo gravemente y hasta morir. Una de las fantasías universales en la infancia es imaginar su propia muerte y el efecto que ella provocaría en los seres queridos.
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Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos inmensos ratones que daban saltos formidables. Llamaron a un nativo y lo interrogaron mediante señas.
Escucharon bien y como el indio respondiera "Kan Ghu Ru", adoptaron el vocablo inglés "kangaroo" (canguro).
Los lingüistas determinaron tiempo después que el nativo había querido decir "no le entiendo".
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“Erase una vez una débil anciana cuyo esposo había fallecido dejándola sola, así que su hijo, su nuera y su nieta la llevaron a vivir con ellos.
Día tras día la vista de la anciana se enturbiaba y su oído empeoraba, y a veces, durante las comidas, las manos le temblaban tanto que se le caían las lentejas de la cuchara y la sopa del tazón.
El hijo y su esposa se molestaban porque ensuciaba los manteles hasta que un día, cuando la anciana volcó un vaso de leche, se hartaron y decidieron terminar con esa situación.
Instalaron una mesita en el rincón cercano al armario de las escobas y hacían comer a la anciana allí. Ella se sentaba a solas, mirando a los demás con ojos humedecidos por las lágrimas. A veces le hablaban mientras comían, pero habitualmente era para regañarla por haber dejado caer un cuenco o un tenedor.
Una noche, antes de la cena, la pequeña jugaba en el suelo con sus bloques, y el padre le preguntó qué estaba construyendo.
-Estoy construyendo una mesita para mamá y para ti –dijo ella sonriendo- para que coman a solas en el rincón cuando yo sea mayor.
Sus padres se miraron por unos instantes. Esa noche devolvieron a la anciana su sitio en la mesa grande” (Hermanos Grimm).
La niña “escuchó” a la anciana. ¿Vos escuchás a tus viejos?.
Extractos de El Prójimo-Pacho O´donnell
lunes, 2 de marzo de 2009
EL COMPROMISO
No asumir responsabilidades o compromisos es cómodo. Queda uno salvado de fracasos o papelones, pero también se pierde los premios.
La falta de compromiso se verifica también en el lenguaje cotidiano. No es lo mismo decir “se perdió” que “lo perdí” o “uno tiene ganas de llorar” que “yo tengo ganas de llorar”. O pluralizar y generalizar: “somos todos corruptos” es claramente diferente a “yo soy un corrupto”, o “a los argentinos no nos importa nada del otro” en vez de “a mi no me importa el prójimo”.
Si nos acostumbráramos a usar la primera persona en singular, uno sería un poco mejor.
Yo sería un poco mejor.
*
Jesucristo, agonizante ya en la cruz, a la hora novena clamó a gran voz:
“-Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?”.
Hasta El dudó:
“-Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.
Nada hay más terrenal que la vacilación. Quien moría era un hombre, desprotegido de Divinidad.
La falta de compromiso se verifica también en el lenguaje cotidiano. No es lo mismo decir “se perdió” que “lo perdí” o “uno tiene ganas de llorar” que “yo tengo ganas de llorar”. O pluralizar y generalizar: “somos todos corruptos” es claramente diferente a “yo soy un corrupto”, o “a los argentinos no nos importa nada del otro” en vez de “a mi no me importa el prójimo”.
Si nos acostumbráramos a usar la primera persona en singular, uno sería un poco mejor.
Yo sería un poco mejor.
*
Jesucristo, agonizante ya en la cruz, a la hora novena clamó a gran voz:
“-Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?”.
Hasta El dudó:
“-Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.
Nada hay más terrenal que la vacilación. Quien moría era un hombre, desprotegido de Divinidad.
jueves, 26 de febrero de 2009
LA MUERTE
Hoy quiero ser feliz. Mañana será tarde.
*
El hombre es el único animal que sabe que va a morir. Quizás sea ésa la mayor diferencia con las otras especies. Más que la razón o el lenguaje.
Sin embargo nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos están tercamente influenciados por la ansiosa necesidad de negar este destino inevitable.
*
La muerte ¿siempre es vulgar?:
El gran dramaturgo griego Esquilo, según Hermipo de Esmirna, murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que volaba casualmente sobre él.
*
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (Corintios 15:55).
*
La palabra “mausoleo” proviene de Mausolo, conquistador de Rodas y sátrapa de la provincia persa de Caria. A su muerte, ocurrida en el año 353 a. de C., su esposa Artemisa le mandó incinerar y bebió sus cenizas mezcladas con vino.
En su memoria la desolada viuda hizo construir un templo funerario en Halicarnaso,cerca de la actual ciudad de Bodrum, en Turquía, que fuera la tumba más hermosa que se hubiese visto nunca.
Constaba de una tumba rectangular de mármol esculpido, colocada sobre una plataforma y rodeada por 36 columnas jónicas que sostenían un arquitrabe, que a su vez sostenía una pirámide coronada con un carro de bronce con las estatuas de Mausolo y Artemisa.
El monumento sobrevivió unos 1.900 años, hasta que los cristianos caballeros de la orden de San Juan demolieron el Mausoleo para construir con sus piedras una fortaleza.
La guerra es la guerra.
*
“Tiempo que todo lo mudas,
tú, que con las horas breves
lo que nos diste nos quitas,
lo que llevaste nos vuelves.
Tú, que con los mismos pasos
que cielos y estrellas mueves,
en la casa de la vida
pisas el umbral de la muerte” (Quevedo).
*
El hombre es el único animal que sabe que va a morir. Quizás sea ésa la mayor diferencia con las otras especies. Más que la razón o el lenguaje.
Sin embargo nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos están tercamente influenciados por la ansiosa necesidad de negar este destino inevitable.
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La muerte ¿siempre es vulgar?:
El gran dramaturgo griego Esquilo, según Hermipo de Esmirna, murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que volaba casualmente sobre él.
*
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (Corintios 15:55).
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La palabra “mausoleo” proviene de Mausolo, conquistador de Rodas y sátrapa de la provincia persa de Caria. A su muerte, ocurrida en el año 353 a. de C., su esposa Artemisa le mandó incinerar y bebió sus cenizas mezcladas con vino.
En su memoria la desolada viuda hizo construir un templo funerario en Halicarnaso,cerca de la actual ciudad de Bodrum, en Turquía, que fuera la tumba más hermosa que se hubiese visto nunca.
Constaba de una tumba rectangular de mármol esculpido, colocada sobre una plataforma y rodeada por 36 columnas jónicas que sostenían un arquitrabe, que a su vez sostenía una pirámide coronada con un carro de bronce con las estatuas de Mausolo y Artemisa.
El monumento sobrevivió unos 1.900 años, hasta que los cristianos caballeros de la orden de San Juan demolieron el Mausoleo para construir con sus piedras una fortaleza.
La guerra es la guerra.
*
“Tiempo que todo lo mudas,
tú, que con las horas breves
lo que nos diste nos quitas,
lo que llevaste nos vuelves.
Tú, que con los mismos pasos
que cielos y estrellas mueves,
en la casa de la vida
pisas el umbral de la muerte” (Quevedo).
MÉRITOS E IMBECILIDADES
"Las guerras se ganan más por imbecilidades del adversario que por méritos propios"
Maquiavelo
Maquiavelo
GRANADEROS
Los últimos ochenta granaderos entraron silenciosamente en la ciudad y, como si se tratara de guerreros vencidos y no de magníficos centauros de la victoria, fueron entregando uno a uno sus sables en la Casa de Gobierno. Era 1826, y el general José de San Martín había partido al exilio y se había convertido en mala palabra para los señores porteños. "No queda un solo español armado en la América", declaró a viva voz el oficial de mayor rango de la columna a las autoridades nacionales, que los recibían en Buenos Aires con sospecha y recelo. De inmediato se desarmó el glorioso regimiento que había formado San Martín, que había fundado la caballería profesional en las Provincias Unidas y que había vivido triunfos y derrotas, aventuras y amargas proezas por medio continente, y que había estado a la vanguardia de la guerra de la independencia.
El actual regimiento, recreado en 1903, no es sino un homenaje más o menos formal de aquel verdadero grupo de comandos, que San Martín convirtió en una escuela de honor y en una máquina de guerra. Aquellos primeros granaderos, lejos de la imagen pasteurizada que nos venden los manuales escolares y la historia oficial, eran en realidad feroces soldados profesionales que temían más a su líder que al enemigo.
La épica de los granaderos fue utilizada políticamente por liberales y nacionalistas, y capturada por dictaduras militares. Pero sobrevivieron a esas manipulaciones y mantienen, con justicia, un halo de heroísmo ejemplar e intocable. Mi generación jugaba de chico con soldaditos de plástico de vaqueros y granaderos a caballo. Y no hay escuela que no desee tener un granadero en un acto patrio. Este regimiento de homenaje y fanfarria, que está a cargo lateralmente de la custodia presidencial, mantiene el glamour de las viejas glorias. Un país que no puede rendirles culto a sus héroes es un país errático y descompuesto destinado al eterno fracaso.
Tiene la presidenta de la Nación, como comandante en jefa del Ejército, toda la autoridad para disponer del regimiento, como lo hizo ayer. Sin embargo, una cosa es la legalidad y otra muy distinta la legitimidad. Retirar a los granaderos de un ritual histórico y cultural a raíz de una interna política es algo infame que repugnaría a San Martín y que pondría a los granaderos originales al borde del odio.
Un presidente de la República no está habilitado para hacer cualquier cosa con los granaderos. Por ejemplo, ni Néstor ni Cristina podrían hacerlos desfilar en El Calafate para una reunión familiar. Y no estoy dando ideas. La jefatura del comando tiene sus reglas. Lo otro sería no distinguir entre gobierno y Estado, desliz madrugador que los Kirchner cometen a diario y pecado mortal que San Martín no se hubiera permitido. ¿Castigar a un vicepresidente de la Nación sin reparar en los mínimos rituales simbólicos de la patria y la memoria? ¿Por qué tanta desesperación, por qué vale todo?
El hijo célebre de Yapeyú tenía una frase bastante gráfica para explicar las mezquindades desesperadas en las que suelen caer quienes sienten que están perdiendo el poder. El Gran Capitán decía: "El que se ahoga no repara en lo que se agarra".

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1103421&high=GRANADEROS
El actual regimiento, recreado en 1903, no es sino un homenaje más o menos formal de aquel verdadero grupo de comandos, que San Martín convirtió en una escuela de honor y en una máquina de guerra. Aquellos primeros granaderos, lejos de la imagen pasteurizada que nos venden los manuales escolares y la historia oficial, eran en realidad feroces soldados profesionales que temían más a su líder que al enemigo.
La épica de los granaderos fue utilizada políticamente por liberales y nacionalistas, y capturada por dictaduras militares. Pero sobrevivieron a esas manipulaciones y mantienen, con justicia, un halo de heroísmo ejemplar e intocable. Mi generación jugaba de chico con soldaditos de plástico de vaqueros y granaderos a caballo. Y no hay escuela que no desee tener un granadero en un acto patrio. Este regimiento de homenaje y fanfarria, que está a cargo lateralmente de la custodia presidencial, mantiene el glamour de las viejas glorias. Un país que no puede rendirles culto a sus héroes es un país errático y descompuesto destinado al eterno fracaso.
Tiene la presidenta de la Nación, como comandante en jefa del Ejército, toda la autoridad para disponer del regimiento, como lo hizo ayer. Sin embargo, una cosa es la legalidad y otra muy distinta la legitimidad. Retirar a los granaderos de un ritual histórico y cultural a raíz de una interna política es algo infame que repugnaría a San Martín y que pondría a los granaderos originales al borde del odio.
Un presidente de la República no está habilitado para hacer cualquier cosa con los granaderos. Por ejemplo, ni Néstor ni Cristina podrían hacerlos desfilar en El Calafate para una reunión familiar. Y no estoy dando ideas. La jefatura del comando tiene sus reglas. Lo otro sería no distinguir entre gobierno y Estado, desliz madrugador que los Kirchner cometen a diario y pecado mortal que San Martín no se hubiera permitido. ¿Castigar a un vicepresidente de la Nación sin reparar en los mínimos rituales simbólicos de la patria y la memoria? ¿Por qué tanta desesperación, por qué vale todo?
El hijo célebre de Yapeyú tenía una frase bastante gráfica para explicar las mezquindades desesperadas en las que suelen caer quienes sienten que están perdiendo el poder. El Gran Capitán decía: "El que se ahoga no repara en lo que se agarra".
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1103421&high=GRANADEROS
ATTAQUE 77
He aqui un video de esta banda que me gusta mucho y el tema del cual extraje la frase del título de mi blog.
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