“Vivir es ser otro.
Ni sentir es posible
si hoy se siente como ayer se sintió:
Sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir:
es recordar lo que se sintió ayer,
ser hoy el cadáver vivo
de lo que ayer fue la vida perdida.
Esta madrugada es la primera del mundo.
Nunca hubo esta hora,
ni esta luz, ni este ser mío.
Mañana, lo que sea será otra cosa,
y lo que yo vea será visto
por unos ojos recompuestos,
llenos de una nueva visión”
(Fernando Pessoa)
Hay cambios que no dependen de nuestra voluntad:
Un mercader de Bagdad mandó a su sirviente al bazar a hacer un recado; el hombre regresó lívido y temblando de miedo.
-Amo- le dijo -en la plaza del mercado tropecé con un extraño y cuando le miré a la cara, descubrí que era la Muerte. Me hizo un gesto amenazador y desapareció. Ahora tengo miedo y te pido, por favor, que me des un caballo para irme inmediatamente a Samarra y poner entre la Muerte y yo la mayor distancia posible.
El amo, preocupado por su sirviente, le dio su caballo más veloz; el hombre saltó sobre él y desapareció en un santiamén.
Horas más tarde el propio mercader se dio una vuelta por el bazar y distinguió a la Muerte entre la multitud. Se le acercó y le dijo:
-Esta mañana le hiciste un gesto amenazador a mi pobre sirviente. ¿Qué quisiste decir?
-No fue ningún gesto amenazador, señor-dijo la Muerte-
Fue un gesto de sorpresa por encontrarme con él en Bagdad.
-¿Y por qué no iba a estar en Bagdad, si es aquí donde vive?.
-Bueno, yo había entendido que tenía que encontrarme con él esta noche en Samarra..
(Versión libre de un cuento árabe).
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